Tras los recortes aplicados a inicios de año, la estatal venezolana logró recuperar el bombeo gracias al reinicio de proyectos estratégicos y la llegada de diluyentes clave. El alivio de las sanciones de EE.UU. permite destrabar exportaciones, aunque persiste la vigilancia militar sobre buques sancionados.
En un contexto de alta volatilidad para el mercado energético regional, Venezuela ha logrado revertir la tendencia a la baja en su producción de crudo. Según fuentes de la industria consultadas por Reuters, el país alcanzó nuevamente niveles cercanos al millón de barriles diarios, apalancado principalmente por la reactivación de la Faja del Orinoco, el reservorio de petróleo extrapesado más grande del mundo.
El retorno de la Faja del Orinoco
La producción en esta región clave superó ligeramente los 500.000 barriles por día (bpd), lo que representa un incremento de 100.000 bpd respecto a los mínimos registrados en enero de 2026. Este repunte se explica por:
- Reactivación operativa: Reinicio de taladros, estaciones de flujo y sistemas de mezcla en empresas mixtas como Petromonagas.
- Gestión de inventarios: PDVSA logró evacuar crudo que estaba acumulado en tanques y buques, liberando capacidad de almacenamiento que había forzado el cierre de pozos meses atrás.
- Ingreso de diluyentes: El arribo de insumos importados, indispensables para procesar el crudo extrapesado, facilitó el flujo en los oleoductos.
Licencias de EE.UU. y el fondo en Qatar
El incremento del bombeo coincide con una mayor flexibilidad en las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Washington ha autorizado a empresas estadounidenses a exportar crudo y suministrar combustibles, además de habilitar a comercializadoras globales como Trafigura y Vitol.
Bajo este esquema, se estima un acuerdo de suministro por unos USD 2.000 millones, cuyos recursos se canalizan a un fondo administrado por EE.UU. en Qatar. Estas autorizaciones comerciales han permitido que el crudo venezolano vuelva a los mercados internacionales de forma legal y ordenada.
Control militar y la «Operación Lanza del Sur»
A pesar de la flexibilización comercial, la presión geopolítica no ha desaparecido. El Departamento de Guerra de Estados Unidos informó este lunes la interdicción y abordaje del buque Aquila II en el océano Índico.
«El Aquila II operaba en desacato a los límites de la cuarentena impuesta a los buques sancionados en el Caribe. Intentó escapar, pero lo seguimos hasta el océano Índico», informaron fuentes oficiales.
Esta acción se enmarca en la Operación Lanza del Sur, una «cuarentena» marítima activa desde finales de 2025 que busca controlar los movimientos de petroleros vinculados a Venezuela y Cuba que operan fuera de los marcos legales establecidos por Washington.