La infraestructura energética privada más grande que se construye hoy en la Argentina cerró una de sus etapas decisivas. El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) completó la construcción y el precomisionado de sus 437 kilómetros de traza y quedó en condiciones de avanzar hacia la puesta en operación, según informó el consorcio que lleva adelante el proyecto. La obra, que conecta la zona productiva de Neuquén con la costa atlántica de Río Negro, es la pieza que el sector espera para descomprimir el cuello de botella en la evacuación de crudo desde Vaca Muerta.
Los trabajos demandaron quince meses desde su inicio, en febrero de 2025, e incluyeron el tendido, el precomisionado y la resolución de los pendientes del tramo ejecutado. El sistema ya había alcanzado en junio la condición de Apto para Funcionar (APF), el paso técnico previo a la entrada en servicio. La construcción y el precomisionado estuvieron a cargo de la unión transitoria que integran Techint y SACDE, bajo la modalidad EPC —ingeniería, suministros y construcción— para el consorcio VMOS S.A.
Dividido en dos tramos que parten de Allen y llegan hasta la terminal de Punta Colorada, el ducto troncal de 30 pulgadas de diámetro forma parte de un sistema integral de transporte y exportación que, una vez operativo, permitirá incrementar de manera significativa la capacidad de evacuación de la producción neuquina. El consorcio proyecta una puesta en marcha temprana durante el tercer trimestre de 2026, con una capacidad inicial cercana a los 190.000 barriles diarios, que escalaría a 390.000 hacia mediados de 2027 y podría trepar hasta 550.000 barriles por día con la incorporación de bombeo y almacenamiento adicionales.
Una obra de escala inédita para la ingeniería local
La magnitud del tendido se refleja en los números que dejó la construcción. A lo largo de la traza se ejecutaron más de 76 cruces especiales sobre rutas, canales y arroyos, entre ellos el paso por debajo del río Negro, uno de los últimos trabajos de la obra. Para atravesar el cauce sin intervenirlo a cielo abierto se recurrió a la técnica de perforación horizontal dirigida (HDD): en mayo se completó la prueba hidráulica de ese tramo y luego se lo conectó con el resto del oleoducto, dando continuidad al sistema.
El ritmo de ejecución también dejó una marca que el propio proyecto destacó como hito: en una sola jornada se completaron 175 soldaduras automáticas, un desempeño que permitió avanzar alrededor de cuatro kilómetros de tendido en un día. En el momento de mayor actividad, la obra movilizó a más de 2.500 personas de manera directa, además de contratistas y proveedores distribuidos en las distintas etapas y localidades por donde pasa la traza.
El VMOS es desarrollado por un consorcio que lidera YPF e integran Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), con una inversión que ronda los US$ 3.000 millones para el conjunto del proyecto. El consorcio, que fue el primero de la industria hidrocarburífera en calificar dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), estima que el sistema habilitará exportaciones adicionales por unos US$ 15.000 millones anuales cuando opere a pleno.
Con el ducto terminado, el foco del proyecto se traslada a las instalaciones vinculadas con la carga y el despacho sobre la costa rionegrina, donde avanzan los tanques de almacenamiento y el sistema offshore que conectará el oleoducto con las monoboyas de exportación. De ese cronograma dependerá que la producción de Vaca Muerta, hoy limitada por la capacidad de transporte, encuentre finalmente una salida directa al Atlántico.